Parques Naturales

El maravilloso Parque Nacional Marítimo de las Illas Atlánticas

España tiene verdaderos tesoros, a veces no demasiado conocidos. Uno de esos tesoros es el Parque Nacional Marítimo de las Illas Atlánticas. En total 8.000 maravillosas hectáreas de las que solo 1200 corresponden a las islas e islotes. El resto corresponde a una zona de de aguas protegidas

Un parque idílico, compuesto por las islas Cíes y las de Ons, Sálvora y Cortegada. Islas rodeadas por un océano de aguas turquesa y adornadas por maravillosas playas, sobre todo en las islas Cíes. Aquí se encuentra la mejor playa del mundo. Sí, no es un error, así calificó el prestigioso diario The Guardian a la playa de Rodas, situada en estas islas. Una playa cuya imagen podría recordarnos a las más conocidas playas caribeñas, y lo cierto es que en nada las desmerece… salvo en la temperatura del agua, claro, apta solo para valientes.

Pero las islas Cíes son en sí mismas un verdadero paraíso. Tres islas, dos de ellas unidas por el arenal de Rodas. Islas co un una inmensa biodiversidad y unos fondos marinos espectaculares. Unas islas antiguamente refugio de piratas y hoy de una maravillosa flora y fauna, que está protegida con esmero, por lo que las visitas están restringidas.

En cuanto al resto de las islas del parque, la de Ons es la única habitada, una isla agreste, de acantilados. En la de Sálvora, por su parte, aunque quedan vestigios de la presencia humana de antaño en forma de ermitas e incluso hórreos y Cortegada destaca por su riqueza biológica. Por cierto en ella se cultivan almejas y berberechos.

Islas que son un auténtico santuario para numerosas especies animales. Sobre todo aves marinas, también focas, delfines y tortugas. Pero, además, aquí se viven más de 200 especies de algas y 400 de vegetales terrestres.

Y todo ello sin olvidar los fantásticos paisajes del parque y rincones sorprendentes, como las “furnas”, cuevas marinas, algunas con leyenda como es el caso de la llamada “Burato do Inferno”, de la que antiguamente se decía llegaba hasta el infierno y que incluso se podían oír los lamentos de los muertos.