Parques Naturales

El Parque Natural Urbasa-Anía, una joya en Navarra

Al oeste de la comunidad navarra encontramos un pequeño tesoro natural, todavía poco conocido. Se trata del Parque Natural Urbasa-Andía, un bello rincón de bosques densos y riachuelos perfecto para el senderismo, pero también para conocer los usos que de espacios como este se hacían hace siglos. Y es que en este lugar se conjugan a la perfección naturaleza, ocio, historia y aprovechamiento de recursos, porque Urbasa-Andía fue lugar de caza y pastoreo, pero también de explotación maderera y de carbón que, sin embargo, no enturbiaron su belleza.

Más de 20.000 hectáreas de bosque y pradera con una enorme riqueza no solo paisajística, también geológica y en lo que a flora y fauna se refiere. Aunque la mayoría del bosque es hayedo, aquí también se pueden encontrar tejos, enebros y pinos.

Una riqueza que se puede apreciar en sus senderos y desde sus miradores. El mirador más famoso y también más increíble es el Balcón de Pilatos, sobre la parte superior del circo del nacedero del Urederra. En cuanto a los senderos, son muchos los que recorren el parque, están perfectamente señalizados y de ellos podemos destacar tres: el de las fuentes, el camino de los montañeros y el de Dulantz y el cañón de Irantzu. Senderos y rincones ideales para los amantes de la espeleología, ya que en este parque abundan las grietas y las simas.

Pero, además, en Urbasa-Andía hay restos que nos llevan por un largo viaje en el tiempo, un viaje de miles de años. Aquí hay restos megalíticos de interés: dólmenes, menhires, crómlech y enterramientos cuyo origen no está aún muy claro. Restos que indican que ya había presencia humana hace nada menos que cien mil años. Mucho más “moderna” es la calzada romana que unía Valdega con el valle de Arakil. Y, más reciente es uno de los rincones con más encanto del parque: el monasterio de Irantzu.

El Parque Natural Urbasa-Andía es, en definitiva, un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza y de la historia, del deporte y la aventura.